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Cirrosis hepática
Entiéndelo mejor
La cirrosis es un hígado tapizado de cicatrices. No unas cuantas: tantas y tan extendidas que ya cambiaron la forma en que el órgano está armado por dentro. Piensa en una prenda remendada una y otra vez en el mismo sitio: los parches endurecidos terminan mandando sobre la tela y la prenda deja de caer como caía.
Lo incómodo es que al principio puede no avisar nada. Conforme avanza aparecen las complicaciones, como la hipertensión portal, que es presión alta en la circulación que entra al hígado. No hay un tratamiento que borre las cicatrices y devuelva el hígado a como era. Lo que sí cambia el rumbo es atender aquello que lo está dañando: eso puede frenar el deterioro y ayudar a que el hígado no llegue a fallar del todo, que es lo que se llama insuficiencia hepática.
En pocas palabras
La cirrosis deja cicatrices extensas que alteran la estructura normal del hígado.
Dentro del hígado, el tejido cicatricial reemplaza tejido sano y bloquea parcialmente el flujo de sangre a través del órgano.
La cirrosis puede no dar síntomas al principio y, al avanzar, producir complicaciones como hipertensión portal.
No existe un tratamiento específico que cure la cirrosis, pero tratar su causa puede evitar que empeore y ayudar a prevenir insuficiencia hepática.
Fuentes (1)
- National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney DiseasesCirrhosis
Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.
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