Biblioteca · Fisiología
Cómo libera insulina el páncreas
Entiéndelo mejor
El páncreas no suelta insulina por reloj: la suelta cuando sube el azúcar. La glucosa de la sangre es el regulador principal, y la respuesta es muy sensible: basta una subida modesta para que la insulina en sangre aumente mucho.
Quien mide y responde es la célula beta, que vive en los islotes del páncreas. La glucosa entra en ella por unos transportadores, que son puertas específicas para ese azúcar. Dentro, la célula la quema y eso hace subir el ATP, que es la moneda de energía de cualquier célula. Y ahí está el truco: hay unos canales de potasio que se cierran justamente cuando sube el ATP. Funcionan como un interruptor que detecta energía.
Al cerrarse esos canales, la membrana de la célula se despolariza, que es un cambio eléctrico, y por ese cambio entra calcio. El calcio es la señal final: hace que los paquetitos de insulina guardados dentro se fusionen con la membrana y salgan, un proceso llamado exocitosis, directo al capilar del islote.
Junto con la insulina sale otra pieza, el péptido C, y sale exactamente una por cada insulina. No se le ha establecido función propia, pero esa proporción exacta lo vuelve útil: sirve como marcador de cuánta insulina se está secretando.
En pocas palabras
La glucosa del plasma regula sobre todo la secreción de insulina: una subida modesta la aumenta mucho.
La célula beta capta glucosa por transportadores; al metabolizarla sube el ATP y se cierran sus canales de potasio.
Un interruptor que se cierra cuando sube la energía dentro.
La membrana se despolariza, entra calcio, y ese calcio dispara la exocitosis de insulina al capilar del islote.
Con la insulina sale péptido C en proporción molar 1 a 1; sin actividad biológica establecida, sirve como marcador de la secreción.
Fuentes (1)
- National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingPhysiology, Pancreas, StatPearlsPublicada
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