Biblioteca · Fisiología
Cómo se adapta el cuerpo a la altura
Entiéndelo mejor
Mucha gente cree que en la montaña el aire tiene menos oxígeno. No es así: la proporción de oxígeno del aire es la misma arriba que al nivel del mar. Lo que cambia es la presión atmosférica, la fuerza con que ese aire te entra al pulmón. Imagina la misma llave de agua abierta igual, pero con muy poca presión en la tubería: sale lo mismo, sólo que llega con menos empuje.
Como llega con menos empuje, baja el oxígeno que pasa a la sangre. El organismo lo nota en el cuerpo carotídeo, un sensor del cuello que es el principal medidor del oxígeno de la sangre, y ese sensor ordena respirar más rápido.
Quienes llevan generaciones viviendo arriba no lo resuelven todos igual. Los pobladores del Tíbet lo hacen con una respuesta atenuada en la fabricación de glóbulos rojos, mientras que los de los Andes se apoyan en tener la hemoglobina, la proteína que carga el oxígeno dentro del glóbulo rojo, más alta.
Y hay una altura donde eso suele empezar: en la mayoría de las personas la hipoxemia, que es tener poco oxígeno en la sangre, aparece entre los dos mil y los tres mil metros.
En pocas palabras
En la altura el aire conserva la misma proporción de oxígeno; lo que baja es la presión atmosférica que lo empuja.
El mismo aire, pero llegando con menos fuerza al pulmón.
Esa caída arrastra la presión de oxígeno arterial, y el cuerpo carotídeo, el sensor principal, responde subiendo la frecuencia respiratoria.
Las poblaciones de altura se adaptan distinto: los tibetanos con una respuesta eritropoyética atenuada; los andinos, con más hemoglobina.
La hipoxemia suele empezar entre los 2000 y los 3000 metros.
Fuentes (1)
- National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingHigh-Altitude Oxygenation, StatPearlsPublicada
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