Biblioteca · Anatomía
Cuerdas vocales
Entiéndelo mejor
Las cuerdas vocales, que en anatomía se llaman pliegues vocales, no son cuerdas como las de una guitarra: son pliegues con capas, y son cinco. De adentro hacia afuera están el músculo tiroaritenoideo, después tres capas de lámina propia, que es el tejido que hay bajo la superficie, la profunda, la intermedia y la superficial, y encima de todo el epitelio escamoso, que es la cubierta.
Esas capas no están por adorno. La profunda y la intermedia forman juntas el ligamento vocal. La superficial, conocida también como espacio de Reinke, es gelatinosa, y es sobre ella que el pliegue vibra.
Para abrirse y cerrarse hay una articulación. Los cartílagos aritenoides se apoyan en el cricoides en una articulación de bola y cuenca, la misma clase de articulación que la del hombro, y al girar acercan o separan los pliegues. Ese movimiento es el que hace falta tanto para proteger la vía aérea como para la fonación, que es la producción de la voz.
En pocas palabras
Cada cuerda vocal, o pliegue vocal, tiene cinco capas: de dentro afuera, el músculo tiroaritenoideo, tres láminas propias y el epitelio escamoso.
La profunda y la intermedia forman juntas el ligamento vocal; la superficial, o espacio de Reinke, es la superficie gelatinosa sobre la que el pliegue vibra.
Los aritenoides giran sobre el cricoides en una articulación de bola y cuenca, y ese giro acerca o separa los pliegues, necesario para proteger la vía aérea y para la fonación.
La articulación de bola y cuenca del hombro.
Fuentes (1)
- National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingAnatomy, Head and Neck, Larynx Vocal Cords, StatPearlsPublicada
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