Biblioteca · Fisiología
Del pulmón a los tejidos: transporte de oxígeno
Entiéndelo mejor
Respirar mete oxígeno al cuerpo, y en la sangre viaja unido sobre todo a un transportador. Al pasar del pulmón a la sangre se engancha sobre todo a la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos encargada de transportarlo. El corazón bombea esa sangre cargada por todo el cuerpo y, al llegar a los tejidos, la hemoglobina suelta ahí el oxígeno. Es un servicio de reparto: unidades que se cargan en un punto y descargan en el destino.
Así que cuánto oxígeno recibe de verdad un tejido depende de dos cosas al mismo tiempo, no de una: de cuánta sangre bombea el corazón, y de cuánto oxígeno lleva esa sangre. Y esto último depende sobre todo de la hemoglobina y de su saturación, que es la proporción de ella que va ocupada por oxígeno, es decir, qué tan llenas van las unidades que reparten.
En pocas palabras
El oxígeno pasa del pulmón a la sangre y se une sobre todo a la hemoglobina, la proteína transportadora de los glóbulos rojos.
El corazón mueve esa sangre y la hemoglobina libera oxígeno al llegar a los tejidos.
La entrega depende de cuánta sangre bombea el corazón cada minuto y de cuánto oxígeno lleva. Esto último depende de la hemoglobina y su saturación, la proporción ocupada por oxígeno.
El recorrido es continuo: pulmón, sangre, corazón, tejido. Un problema en cualquier paso puede reducir la llegada de oxígeno a las células.
Fuentes (2)
- National Library of MedicinePhysiology, Oxygen TransportPublicada
- National Library of MedicineOxygen Transport
Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.
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