Biblioteca · Fisiología
El cuerpo como sistema de palancas
Entiéndelo mejor
Para sacar un clavo con la parte de atrás de un martillo, el mango hace de barra y la cabeza apoyada en la madera hace de punto de apoyo. Tu cuerpo funciona igual: los huesos son las barras rígidas de un sistema de palancas.
El punto de apoyo lo ponen los extremos de los huesos donde se encuentran, metidos dentro de las articulaciones sinoviales, que son las articulaciones con cavidad y líquido, las que se mueven con libertad.
Faltan las dos fuerzas. La carga es lo que hay que vencer: el objeto que levantas, o cualquier resistencia al movimiento, y tu propia cabeza es una carga cuando la levantas. El esfuerzo, la fuerza que se aplica, viene de la contracción del músculo esquelético.
Para que un músculo pueda jalar un hueso tiene que estar anclado a otro que no se mueva. Al extremo que se mueve, el que se pega al hueso que va a ser jalado, se le llama inserción; al extremo fijo se le llama origen.
Y ahí está lo importante: cómo esté hecha esa conexión decide cuánta fuerza consigues, a qué velocidad y cuánto recorrido.
En pocas palabras
El aparato locomotor funciona como un sistema de palancas: los huesos son las barras rígidas.
El mango del martillo y su cabeza al sacar un clavo.
Los extremos articulares, dentro de las articulaciones sinoviales, hacen de punto de apoyo.
La carga es el objeto que se levanta o cualquier resistencia; el esfuerzo lo pone el músculo.
El extremo que jala el hueso es la inserción; el extremo fijo, el origen.
De esa conexión dependen la fuerza, la velocidad y el recorrido del movimiento.
Fuentes (1)
- OpenStax, Rice UniversityAnatomy and Physiology 2e, 11.1 Interactions of Skeletal Muscles, Their Fascicle Arrangement, and Their Lever SystemsPublicada
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