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Fibrina

Entiéndelo mejor

La fibrina no anda suelta en la sangre esperando. Lo que anda suelto es su versión previa, el fibrinógeno, y sólo se convierte en fibrina cuando hace falta: la vía común de la coagulación lo activa, y quien da la orden final es una enzima llamada trombina.

Una vez formadas, las piezas de fibrina se atraen entre sí y se unen en hebras. Esas hebras amarran a las plaquetas, las células que ya se habían apilado en la herida, y estabilizan lo que se llama el tapón plaquetario.

Después llega el factor XIII, que trabaja sobre esas hebras hasta formar una malla de fibrina, una red firme en lugar de hilos sueltos.

Piensa en un tapón de arena al que se le echa cemento encima. Y la misma trombina que convierte el fibrinógeno en fibrina activa también el plasminógeno y lo vuelve plasmina, la enzima que más tarde romperá la malla.

En pocas palabras

La fibrina nace del fibrinógeno: la vía común de la coagulación lo activa y lo convierte en fibrina, y quien da esa orden es la trombina.

Sus subunidades tienen afinidad entre sí y se unen en hebras que amarran las plaquetas y estabilizan el tapón plaquetario.

Un tapón de arena al que se le echa cemento encima.

Sobre esas hebras actúa el factor XIII para formar una malla de fibrina.

La misma trombina activa el plasminógeno a plasmina, que después romperá esa malla.

Fuentes (1)
  1. National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingPhysiology, Coagulation Pathways, StatPearlsPublicada

Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.

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