Biblioteca · Fisiología

Inflamación crónica

Entiéndelo mejor

La inflamación crónica es la versión lenta y larga de la inflamación: en vez de días, dura meses o años, y sus señales visibles son mucho menos llamativas.

Lo que la distingue es qué células ocupan el tejido. Aquí mandan los macrófagos, que son células que devoran restos, junto con linfocitos y células plasmáticas, del sistema inmunitario. Todas ellas sueltan citocinas, unas señales químicas, y también factores de crecimiento y enzimas.

Se instala cuando el cuerpo no consigue quitar de en medio al causante. Puede ser una micobacteria que resiste las defensas, puede ser polvo de sílice que no hay manera de digerir, o puede ser el propio sistema inmunitario atacando tejido sano, que es lo que pasa en una enfermedad autoinmune como la artritis reumatoide.

Y como nadie apaga el origen, el destrozo y el arreglo avanzan al mismo tiempo. Es una obra que repara mientras el fuego sigue encendido, y por eso quedan cicatriz interna, la fibrosis, y granulomas.

En pocas palabras

La inflamación crónica es lenta y larga: dura meses o años y sus signos clásicos son mucho menos visibles.

Su sello es la llegada al tejido de macrófagos, linfocitos y células plasmáticas, que liberan citocinas, factores de crecimiento y enzimas.

Aparece cuando no se elimina al causante: micobacterias que resisten, polvo de sílice que no se puede digerir, o un ataque autoinmune como la artritis reumatoide.

Por eso el daño y la reparación avanzan juntos, y quedan fibrosis y granulomas.

Una obra que repara mientras el fuego sigue encendido.

Fuentes (2)
  1. National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingChronic Inflammation, StatPearlsPublicada
  2. National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingPathology, Inflammation, StatPearlsPublicada

Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.

Actualizada el

¿Conoces a alguien a quien le serviría?

Compártelo.