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Inmunidad pasiva

Entiéndelo mejor

Hay dos maneras de estar protegido contra una infección. Una es fabricar uno mismo los anticuerpos, que son las proteínas de defensa que reconocen a un invasor concreto: eso es la inmunidad activa. La otra es recibirlos ya hechos, y a eso se le llama inmunidad pasiva. Son defensas prestadas, no fabricadas en casa.

Una de esas vías ocurre antes de nacer: la IgG es el único anticuerpo que cruza la placenta, y con eso el bebé llega al mundo protegido por los anticuerpos de su madre, hasta que esos niveles bajan mucho alrededor de los seis meses.

Hay otro anticuerpo, la IgA, que defiende las mucosas, los revestimientos húmedos del tubo digestivo y de las vías respiratorias, y que viaja en las lágrimas, en la saliva y en la leche materna.

Y también se usa a propósito. La inmunidad pasiva sirve para quien no puede fabricar anticuerpos por sí mismo, y para las situaciones en que la enfermedad podría avanzar más rápido de lo que tardaría el cuerpo en montar su propia respuesta.

En pocas palabras

La inmunidad pasiva es recibir anticuerpos ya formados, no fabricarlos uno mismo como en la inmunidad activa.

Defensas prestadas, no fabricadas en casa: llegan hechas y se van gastando.

La IgG es el único anticuerpo que cruza la placenta y protege al bebé hasta que esos niveles bajan mucho a los seis meses.

La IgA defiende las mucosas y viaja en lágrimas, saliva y leche materna.

Sirve a quien no puede fabricar anticuerpos y cubre los casos en que la enfermedad podría avanzar más rápido que la inmunidad activa.

Fuentes (2)
  1. National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingPhysiology, Antibody, StatPearlsPublicada
  2. National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingImmunization, StatPearlsPublicada

Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.

Actualizada el

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