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Linfocele
Entiéndelo mejor
El linfocele es una acumulación de linfa, que es el líquido que circula por el sistema linfático, la red de drenaje del cuerpo. Se forma después de una cirugía: al abrir y separar tejidos, el bisturí corta vasos linfáticos, y por esos cabos cortados el líquido se sigue fugando y se junta en un hueco.
La palabra quiste no le queda del todo. Un quiste verdadero está forrado por dentro con una capa de células propias. El linfocele no la tiene: por eso se le llama pseudoquiste, es decir, falso quiste. Es una fuga de tubería que se acumula en una bolsa que no tiene pared propia.
Ese líquido no es agua: la linfa lleva linfocitos, que son células de defensa, y proteínas. Tras el trasplante de riñón se junta en el retroperitoneo, el espacio que queda detrás del abdomen, junto al riñón trasplantado.
El problema aparece cuando crecen y aprietan lo que tienen al lado: el uréter, que es el tubo que baja la orina, o los vasos sanguíneos. Ahí aparecen dolor en la pelvis, hinchazón de la pierna, infección o disfunción del riñón injertado. De cada cien trasplantes de riñón, entre cinco y diez acaban con un linfocele que da síntomas y exige una intervención.
En pocas palabras
El linfocele es una acumulación de linfa que se fuga cuando una cirugía secciona vasos linfáticos.
No es un quiste verdadero: es un pseudoquiste, una colección sin revestimiento epitelial propio.
Una fuga que se junta en una bolsa sin pared propia.
La linfa es rica en linfocitos y proteínas; tras el trasplante renal se junta en el retroperitoneo.
Al comprimir uréter o vasos pueden dar dolor pélvico, hinchazón de pierna, infección o disfunción del injerto; el sintomático exige intervención en el 5% a 10% de los trasplantes.
Fuentes (1)
- World Journal of Transplantation, PubMed CentralLymphocele after renal transplant: Prevention and managementPublicada
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