Biblioteca · Histología
Miocardio
Entiéndelo mejor
La pared del corazón tiene tres capas, y la de en medio, el miocardio, es buena parte de esa pared.
Sus células se llaman cardiomiocitos. Vistas al microscopio tienen estrías, como las del músculo de un brazo, pero se distinguen en tres cosas: son ramificadas en vez de rectas, casi siempre tienen un solo núcleo, y se unen unas con otras por unas estructuras llamadas discos intercalares.
Ese disco no es un simple pegamento. Adentro lleva dos cosas. Las uniones comunicantes son pasadizos que dejan correr la señal eléctrica directamente de una célula a la siguiente, de modo que el impulso viaja coordinado de una célula a la siguiente por todo el tejido. Es una red eléctrica de casas conectadas: al encenderse una, la de al lado se enciende sola. Los desmosomas son los anclajes que impiden que las células se despeguen con el jalón de cada latido.
Hay un límite duro: estas células no se regeneran. Por eso, después de un infarto, la zona que murió no vuelve a ser músculo, sino cicatriz.
En pocas palabras
La pared del corazón tiene tres capas; el miocardio es la intermedia y buena parte de ella.
Lo forman cardiomiocitos estriados pero ramificados, casi siempre con un solo núcleo, unidos entre sí por discos intercalares.
En esos discos hay uniones comunicantes que propagan el impulso y desmosomas que anclan las fibras.
Una red eléctrica de casas conectadas: al encenderse una, la de al lado se enciende sola.
No se regeneran: tras un infarto la zona necrótica se sustituye por cicatriz.
Fuentes (2)
- National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingHistology, Heart, StatPearlsPublicada
- National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingPhysiology, Cardiac Muscle, StatPearlsPublicada
Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.
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