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Oximetría de pulso
Entiéndelo mejor
El oxímetro de pulso mide la saturación de oxígeno de la sangre, es decir, qué proporción de la hemoglobina va cargada de oxígeno. Y lo hace sin pinchar a nadie: hace pasar luz de longitudes de onda específicas a través del tejido, sobre todo el lecho de la uña, ese tramo de piel debajo de la uña del dedo. Es rápido y no invasivo.
El truco está en el color. La hemoglobina desoxigenada, la que ya soltó su oxígeno, y la oxigenada, la que lo lleva, no absorben la luz igual: cada una se queda con longitudes de onda distintas. El aparato mide cuánta luz se perdió al cruzar el dedo y un algoritmo interno traduce esa pérdida en un valor de saturación. Es como poner el dedo delante de una lámpara y deducir qué hay dentro por el color de lo que alcanza a pasar.
Y, como todo aparato, tiene un punto ciego. Lo que el oxímetro busca son las pulsaciones arteriales muy pequeñas de los lechos arteriolares y capilares, o sea los vasos más finos del dedo. Si la perfusión tisular es baja, esto es, si a ese tejido le llega poca sangre, el aparato puede no conseguir una señal fiable.
En pocas palabras
La oximetría de pulso mide la saturación de oxígeno de la sangre de forma rápida y no invasiva: pasa luz por el tejido, sobre todo el lecho de la uña.
La hemoglobina desoxigenada y la oxigenada absorben luz a longitudes de onda distintas, y un algoritmo del oxímetro traduce esa absorción en un valor de saturación.
Detecta pulsaciones arteriales muy pequeñas de los lechos arteriolares y capilares, así que puede no dar señal fiable con perfusión baja.
Fuentes (1)
- National Center for Biotechnology InformationPulse Oximetry. StatPearls
Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.
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