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Psoriasis y recambio de la piel
Entiéndelo mejor
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel. Lo que la mueve es el sistema inmunitario, la defensa del cuerpo, trabajando de más: en vez de solo vigilar, empuja a la epidermis, la capa más externa de la piel, a fabricar células a una velocidad que no le corresponde. Esas células suben a la superficie antes de tiempo y, como no hay dónde acomodarlas, se amontonan unas sobre otras.
Ese amontonamiento es justo lo que se ve y se toca: las placas, zonas levantadas y enrojecidas con una costra de escamas encima, como la cera que se va apilando cuando escurre una y otra vez sobre el mismo punto. La psoriasis puede quedarse en la piel y las uñas, o venir acompañada de inflamación en las articulaciones. Y no se presenta igual en todos: cambia dónde sale y con qué fuerza.
En pocas palabras
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica. La actividad inmunitaria excesiva acelera la producción de células en la epidermis, la capa externa de la piel.
Las células llegan a la superficie demasiado pronto y se acumulan, formando placas, áreas elevadas e inflamadas cubiertas por escamas.
Las células nacen en capas profundas y suben a la superficie. En la psoriasis, se apilan antes de desprenderse.
Puede limitarse a la piel y las uñas o acompañarse de inflamación articular, pero la intensidad y distribución varían.
Fuentes (2)
Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.
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