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Rechazo de trasplante
Entiéndelo mejor
Cuando alguien recibe un órgano de otra persona, su sistema inmunitario tiene que resolver una pregunta: ¿esto que llegó es de casa o es de fuera? El rechazo de un trasplante es lo que ocurre cuando resuelve que es de fuera y lo ataca.
Y no es capricho. Las células llevan en su superficie unas proteínas que funcionan como una firma, los aloantígenos, y esa firma cambia de una persona a otra. Las más delatoras son las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad. Los linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco, son los que llevan la voz cantante en esa respuesta: leen la firma del órgano nuevo, ven que no es la de casa y arrancan el ataque. Es la diferencia entre la llave que abre tu cerradura y otra idéntica a la vista que no entra.
Ese ataque no llega siempre en el mismo momento, y de ahí salen sus tres nombres. Puede darse en minutos, y entonces se llama hiperagudo. Si aparece en las primeras semanas o meses, es el agudo. Y puede prolongarse durante años, con el sistema inmunitario atacando todo el tiempo y dañando el órgano poco a poco: ése es el crónico.
En pocas palabras
El rechazo de un trasplante es el proceso en el que el sistema inmunitario de quien recibe el injerto ataca el órgano o tejido trasplantado.
Lo desencadenan los aloantígenos del injerto, proteínas que varían de una persona a otra dentro de la misma especie, y sobre todo las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad, que los linfocitos T del receptor reconocen como ajenas.
Ese rechazo se llama hiperagudo si llega en minutos, agudo si aparece en las primeras semanas o meses, y crónico si se prolonga durante años.
Fuentes (2)
- MedlinePlus, U.S. National Library of MedicineTransplant rejection
- National Center for Biotechnology InformationImmunobiology: The Immune System in Health and Disease, 5th edition — Responses to alloantigens and transplant rejection
Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.
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