Biblioteca · Fisiología

Tolerancia inmunitaria

Entiéndelo mejor

La tolerancia inmunitaria es la razón por la que tu sistema de defensa no te ataca a ti. Los antígenos propios, que son las señas de identidad de tus propias células, no disparan una respuesta; los ajenos sí.

Eso se aprende antes de salir al mundo. La tolerancia central pasa donde maduran los linfocitos, las células de defensa: el timo, un órgano detrás del esternón, para los linfocitos T, y la médula ósea, el interior de los huesos, para los B. Ahí se les pone a prueba: si un linfocito T se pega con demasiada fuerza a algo propio, se le ordena morir por apoptosis, que es una muerte celular programada. A eso se le llama selección negativa. Es un examen de entrada en el que se descarta a quien reconoce demasiado bien la casa.

Después, ya fuera, en el bazo y en los ganglios linfáticos, hay una segunda red de control que se llama tolerancia periférica. Cuando todo ese proceso falla puede aparecer la autoinmunidad, o sea que el cuerpo termina atacándose a sí mismo.

En pocas palabras

La tolerancia inmunitaria es el proceso por el que los antígenos propios no desencadenan respuesta inmunitaria y los ajenos sí.

La tolerancia central ocurre donde maduran los linfocitos, timo y médula ósea: si un linfocito T se une con demasiada afinidad a lo propio muere por apoptosis, la selección negativa.

Es un examen de entrada en el que se descarta a quien reconoce demasiado bien la casa.

Después, en el bazo y los ganglios linfáticos, actúa la tolerancia periférica; cuando el proceso falla puede manifestarse la autoinmunidad.

Fuentes (1)
  1. National Center for Biotechnology Information, StatPearls PublishingBiochemistry, Autoimmunity, StatPearlsPublicada

Esta página explica el tema de forma general; no indica qué tratamiento debe seguir una persona.

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